Nacen del fuego. Se forman cuando el magma (roca fundida en el interior de la Tierra) o la lava (magma que sale a la superficie) se enfría y se solidifica, un proceso conocido como cristalización.
Según el lugar donde ocurra este enfriamiento, se dividen en dos subtipos:
A. Rocas Ígneas Intrusivas (o Plutónicas)
El magma se enfría muy lentamente en las profundidades de la corteza terrestre. Al tardar miles o millones de años en enfriarse, los minerales tienen tiempo de unirse y formar cristales grandes, visibles a simple vista.
Ejemplos:
Granito: Muy común en las cortezas continentales. Tiene cristales evidentes de cuarzo, feldespato y mica.
Diorita: Similar al granito, pero de tonos más oscuros (blanco y negro intercalados).
Gabro: Roca oscura y pesada, principal componente de la corteza oceánica profunda.
B. Rocas Ígneas Extrusivas (o Volcánicas)
La lava es expulsada hacia la superficie durante una erupción volcánica. El enfriamiento es tan rápido (por el contacto con el aire o el agua) que los cristales no tienen tiempo de crecer. Tienen textura de grano muy fino o aspecto de vidrio.
Ejemplos:
Basalto: De color negro o gris oscuro. Es la roca más común en el fondo de los océanos y en regiones volcánicas (muy presente en la estepa patagónica).
Obsidiana: Conocida como "vidrio volcánico", es negra, brillante y se rompe con bordes muy filosos (muy usada por los pueblos originarios para hacer puntas de flecha).
Piedra Pómez (Pumita): Se enfría tan rápido atrapando burbujas de gas que queda llena de agujeros (poros). Es la única roca que flota en el agua.